lunes, 8 de febrero de 2010

Prometo amarte.

No dudes amor mío, cuando te digo que nunca te abandonaré, ni la muerte misma me podrá separar de ti.
Tú, significas todo para mi…

Siempre guardé la esperanza de encontrar un lazo como el nuestro y ahora, no hay nada en el mundo que desee más… que amarte y que me ames.

Aún el más perfecto de amor visto en un sueño con la fascinación de lo imaginado, empalidece al compararlo con la dicha de mi vida contigo, mi amor es inmenso, y nunca cesará.

Siempre que pienso en nosotros, en como compartimos nuestros anhelos, el gozo, los triunfos, y el dolor…

Tengo la certeza de que nuestra unión perdurará…

Te prometo que siempre te amaré….
Se que no es nada fácil enfrentar
La vida…

Pero se que juntos tu y yo, inseparables, nos fortaleceremos mutuamente y venceremos cualquier problema por fuerte que sea, y al transcurrir los años y estemos viejitos, nuestro cabello blanco será testigo de los altibajos del vivir, de nuestras esperanzas, oraciones y el amor compartido de por vida.

martes, 2 de febrero de 2010

Fuerza para salir de la soledad.

Acostumbro a estar sentado en una esquina y observar el ambiente de la ciudad, observo a la gente apurada que apenas toman su café y salen urgidos por una pesadilla desconocida y constante.

Suelo mirar y dejar que el pensamiento vague alrededor de las calles y de las personas es así como descubro a la gente sola, como encerrada en si misma, como si esperara algo o a alguien: quizás alguna noticia, quizás el encuentro con un viejo amor o simplemente un sueño que le permita afrontar las horas y la vida y así ir modelando los valores de cada uno.

Y me parece leer en esta gente sola como una lejana tristeza, un
dejarse estar en esos náufragos de la vida.

Personajes que me recuerdan a los que a veces veía sentados en un bar, bebiendo un café o simplemente leyendo en diario, tal vez su única compañía.

Se me antoja, al ver a esta gente solitaria y como desvelada, que se parecen a un remanso o a islas de esperas imposibles.

Causa pena la soledad del hombre en medio del fárrago de las ciudades.

De ese ser que esta solo y espera, porque sabemos muy bien que la vida es una larga espera, hasta que nos vamos a lo mejor sin haber encontrado respuestas a nuestros sueños.

Y me pongo a pensar e imaginar si ese ser que esta solo y la soledad se le escapa de los ojos, no es un poeta garabateando en su mente, unos versos para el recuerdo, una carta de amor o quizás una despedida final.

Hasta quizás sea un periodista aguardando la gran noticia o alguien que teniendo escasos centavos en los bolsillos, quiere canjear sus sueños.

A veces observo a una mujer que une a la soledad una lejanía de
sueños pasados.

O se me ocurre que es una mujer que ha perdido todos los trenes y también el último beso.

Y alguna joven que tal vez, como la Cenicienta, esté aguardando el Príncipe azul.

Veo solitarios que queman sus cigarrillos como esperando ver surgir desde las cenizas un ave que les acompañen en su soledad.

¿No será que a veces el hombre se vuelve casi una sombra?

Ese camino fantasmal que se abre hacia el viaje final, cuando ya
perdemos todo.

Hombres y mujeres en soledad. Un Mundo pequeño y denso girando en cada rastro, en cada actitud ante la vida.

Y así, es como cada uno de nosotros en un momento de nuestra vida descubrimos, sentimos, y captamos la soledad, nuestra amiga que siempre está.

Pero siempre debemos tener fuerzas para salir de ella y mucha confianza en nosotros mismos, creer en nuestra fe y saber que siempre hay alguien que nos esta esperando.


Amor no correspondido.


He creado a partir de ti, un lago muy profundo donde deposité mis sentimientos. ¡Tan profundo lo he creado! que los rayos del sol no pueden abrazarlos y evaporarlos; sólo los rayos de tu mirada pueden abrazarlos.

Y es que hay detrás de tus ojos un porqué...

Un renacer, una espera, un secreto, ojalá pudiera descubrirte cuando me miras, para que a este lago frío al que llamé soledad llegues por fin para alumbrar mis sentimientos y luego de entibiarlos... Te quedes indefinidamente…